El cuerpo humano podemos interpretar de la manera que nos conviene. Damos sentido a todo alrededor y a la vez es difícil de interpretar. En esta obra solo con la piel y las diferentes formas que el cuerpo humano puede tener y formar, hablamos de la vida, el universo y las 7 características: dirección, movimiento, ritmo, equilibrio, simetría, contraste y armonía.

Como humanos siempre tenemos una dirección, una meta a donde llegar, un sentido o brújula que nos guía, tanto en lo físico como en lo psíquico. El cuerpo siempre está en movimiento, cuando dormimos es menos, cuando hacemos algún deporte, es más. El movimiento es inconscientemente, hay procesos dentro de nosotros que no controlamos, pero que nos mantienen vivo. Nuestro corazón tiene un ritmo, igual que nuestro estilo de vida. Mientras más rápido el ritmo, más interesante, pero más difícil de mantener y más exigente por nuestro cuerpo y psique.

Tenemos un órgano que nos mantiene equilibrado, tanto como tenemos una consciencia que nos mantiene el equilibrio entre lo malo y lo bueno, lo excesivo y lo insuficiente etc. Además, utilizamos nuestros brazos para equilibrarnos cuando caminamos en una cuerda floja o sentimos que nos vamos a caer. 

Por más que parece, el cuerpo humano no es exactamente simétrico, tenemos un pie más grande que el otro, un ojo más pequeño que el otro etc. También está lleno de contrastes. Partes duros al lado de partes suaves. Claro y obscuro en una misma área, y lo frágil y lo fuerte ahí mismo.

A pesar de tantos contrastes, contradicciones y procesos complicados, el cuerpo humano funciona, y funciona bien. Somos la especie que domina este mundo y las demás especies. Estamos en armonía y nuestra vida es una lucha para mantenernos así. Demasiado de una cosa y perdemos esa armonía que nos hace funcionar.  Debemos tratar de estar en armonía con nuestro entorno. En los siglos pasados nos hemos descuidado y hemos destrozado y sometido otros seres a cosas horribles. Recién nos estamos dando cuenta de todo eso, y se puede ver que estamos en un proceso de cambio. Con una obra como esta, quiero llamar la atención y demostrar a todos los observantes que el cuerpo humano es frágil, pero poderoso a la vez. Es nuestra herramienta para expresarnos, interactuar con nuestro entorno y es como los otros nos perciben en este mundo físico.

La fotografía es una herramienta indispensable para ver la forma humana de una manera diferente.  Con el lente podemos enfocar partes y obviar otras, con la profundidad de campo es posible desenfocar partes que queremos borrosos, ayudando a poner a la atención solo en las partes que queremos. Nos permita captar un momento fugitivo en el tiempo, congelar un movimiento, una intención de hacer perdurar algo que es imparable.  El hecho de que la fotografía es realizada de la manera análogo realza más estos hechos. Las fotos no solo quedan registradas de manera digital, pero están impregnadas en una película de gelatina cubierto con partículas de plata sensible a la luz.

Realizar esta obra me ha puesto a pensar sobre cosas tan sencillos y cotidianas. Me ha hecho ver toda la relación entre nuestro entorno y nosotros en una luz nueva. Apreciar el poder de la fotografía para poder trasladar cosas sencillas y aparentemente normal a un plano artístico.